5 cosas que aprendí de emprender

Ha pasado un poco más de un año desde que lancé oficialmente D’Cuero. No ha sido un camino fácil, pero sí que ha valido la pena! Aquí algunas lecciones que aprendí sobre la marcha:

  1. Tener un negocio propio es lo más cercano a tener un hijo.

Es una gran responsabilidad. Depende mucho de ti y debes cuidar de él en cada paso. Como buen padre, tendrás que dejar un montón de cosas personales para atender las del negocio. Tú mismo no querrás despegarte de él por mucho tiempo, pues te asusta encargarlo en manos de alguien más. Las primeras veces que tenía que ausentarme, no podía quedarme tranquila sabiendo que abandonaba al “bebé”. Recién ahora que está empezando a caminar, se me hace más fácil soltarlo poco a poco, claro, después de que consumió un año de mi energía y esfuerzo. Así que piensa bien antes de tener uno, estás listo?

  1. Ser el CEO significa hacer de T-O-D-O.

Me ha tocado desde barrer y limpiar hasta cargar y vender. Lo bueno es que todo suma como experiencia (quizá no para el CV pero sí para la vida). Si vas a emprender, tienes que estar dispuesto a ensuciarte las manos, sabiendo que serás tú la única persona a cargo de: desarrollar la idea, investigar, hacer pruebas, calcular precios, tomar y editar fotos, publicar en internet, promocionar el producto, preparar paquetes, hacer envíos, atender a los clientes, manejar el inventario, pagar facturas… ah! y a todo, dar un seguimiento. Eso de estar cómodo en silla de gerente solo pasa en las películas. Emprender es un trabajo completo, pero para nada aburrido!

  1. Eso de “manejar tu tiempo” no es lo que parece.

Cuando tienes un negocio, trabajas 24/7. Te acuestas y te levantas pensando en él (ok, a veces no te deja ni dormir). Suena bien eso de ser dueño de tu horario, pero en realidad estás mucho más atado que cualquier otro empleado a su trabajo. Olvídate de tener un día de descanso, porque incluso los fines de semana, los feriados y las vacaciones trabajarás en tu negocio. Pero a ti no te importa! Lo haces porque quieres y no porque tienes que marcar tarjeta. ¿El reto? No volverte un workaholic y lograr el equilibrio entre lo laboral vs. lo personal.

  1. La montaña rusa del emprendedor existe. Y duele.

Tus cambios de ánimo son tan frecuentes ahora que la gente no sabe si se va a topar con tu lado amable o con la bestia que llevas dentro. En serio, te vuelves bipolar. A veces te crees un superhéroe que puede contra todo, pero otras quieres botar la toalla, te sientes frustrado y/ó entras en las peores crisis existenciales de tu vida. Tranquilo, que para emprender ya hay que estar un poco loco. No pasa nada, lo importante es saber manejar esa volatilidad, seguir adelante y aprender a tener algo de inteligencia emocional.

  1. No subestimes al Networking.

No sé si pensaba que no era muy útil o simplemente me daba pereza. Lo cierto es que aprendí que construir una red de contactos (o hacer networking) es uno de los activos más importantes que como emprendedor puedes tener. Así se te hará más sencillo escalar tu organización, superar obstáculos y encontrar oportunidades. El camino de iniciar un negocio no tiene por qué ser solitario, lo mejor es transitarlo acompañados, apoyándonos unos a otros y relacionándonos con gente que amplíe nuestra visión e inspire nuestro crecimiento tanto profesional como individual. Así podremos enriquecer y disfrutar mucho más de esta trayectoria.

Por último, lo más importante. Aprendí que emprender significa tener un propósito: mejorar la vida de nuestra familia, de las personas que nos rodean y de la sociedad en su conjunto.

 

María Elisa

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